La comida: alimento del alma.
Los caballos: espejos del alma.
¡Hola, soy Vladimir! Quiero dedicar éstas palabras, cómo cocinero de La Rueda, porque entendí que mi espacio no sólo es el de la cocina, sino que también el de la observación.
 
Para poner nombre a mi inspiración, diría que es ver a través de la ventana la energía de los participantes a las propuestas de La Rueda. Esa energía que invierten en cada momento de conexión con los caballos y con el resto de la manada (también humana). Y es allí donde está mi conexión también. Mi objetivo es que repongan esa energía, para así completar el ciclo de aquello que los movilizó a venir a nuestro espacio.
 
Nuestros menúes se adaptan a los requerimientos de los participantes, contemplando restricciones, como por ejemplo la celiaquía, alergias, etc. Éstos menúes son siempre vegetarianos, pudiendo ser veganos, según los participantes.
 
Creemos en el alimento fresco, por lo cual, nuestras preparaciones son libres de todo conservante y aditivo industrial. La elaboración es en el momento, y cada ingrediente es elegido y seleccionado por mi mismo. De éste modo, tengo seguridad que cada detalle esté cuidado.
 
Además, trato de plasmar en la cocina cada recuerdo de mi madre haciendo malabares para alimentar a 5 hermanos. Mí abuela buscando el sabor en pequeñas cosas, que hacían de esos platos una expresión única. Nuestra información muta y se aparea con otras del camino. La Rueda gira, pero nunca se detiene…
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